Viernes, 04 de septiembre de 2009

 NI VERDE MAR, NI AZUL CIELO

 

    Ni verde mar, ni azul cielo.

Despunta el alba

despierta un cuerpo.

Adopta su alma salirse del mismo,

cándido, in albis por su lisura,

sino cuan duda  de Dios divino

sale la grata suave lentitud.

 

   En su asombro otea a su cuerpo

mira sus manos, ahora cristalinas,

ni son verde mar, ni azul de cielo

hermosísimo color inefable

propio de su propia energía.

 

   Sus manos no son manos humanas,

tornándose translúcidas, se asombra.

Las va viendo tomando forma,

adquiriendo el sagrado color…

ni verde mar, ni azul cielo.

 

    Tinta que Dios impregna de amor.

Le invade exquisita paz infinita

elevándola a su empírea cúspide

hasta el fragante eximio momento

que por mesura inherente al ser decide.

 

   Adhiriéndose a su joven cuerpo

siente una paz indecible

a la vez magnánima felicidad

por ver que Dios existe.

                              Ana ARIAS SAAVEDRA


Tags: POESÍA

Publicado por micasadecendal @ 18:28
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